martes, 24 de noviembre de 2015

vergüenza

hoy, iba en el metro volviendo a casa como todos los días, cuando de repente vi algo que me dejo estupefacto, que me hizo sentir vergüenza ajena. En una parada de metro entró un hombre que tenía una cojera severa y con muleta, andaba dando tumbos, no podía ir recto. Delante de mi asiento había los asientos para gente con muletas, mujeres embarazas, gente con problemas. Ante mi asombro, nadie de los allí sentados se levanto, miraban hacia arriba lo veían y volvían a bajar la mirada. Me levanté yo y le cedí mi asiento. Dentro de mí había como una mezcla de sentimientos entre rabia y incredulidad. No entendía que tipo de educación les habían dado en su casa para no levantarse inmediatamente de ver a dicho hombre. A mí se me caería la cara de vergüenza. Yo creo que esto es un valor esencial en nuestra cultura que cada día con cada generación que pasa se va perdiendo más

No hay comentarios:

Publicar un comentario